Diana Fernández

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COMMUNITY MANAGER

Mi nombre es Diana Fernández y nací hace 36 años.

Siempre me ha gustado lo difícil. Cuando tenía 11 años descubrí la que pensaba que iba a ser mi vocación: la Biología. Fue durante un campamento con el colegio, en plena naturaleza, donde decidí que quería conocer cómo se llamaban todos los seres que existían en el planeta y entender cómo se creaba la vida en sus diferentes versiones. Así que, durante la secundaria, escogí todas las asignaturas de ciencias que había. Mi gran sorpresa fue que las ciencias se me daban fatal y las iba suspendiendo todos los cursos. Pero aún así no me rendí. En el último curso de secundaria suspendí TODAS las asignaturas de ciencias: Matemáticas, Física, Química ¡Y Biología! Tal cual. Pero eso no me hizo quitarme la idea de la cabeza de estudiar la carrera de Biología. Seguí adelante con mi plan y terminé la carrera en sus 5 años correspondientes.

Jamás ejercí. Me pilló en plena crisis económica y tuve que buscarme la vida de otra manera. Así que entré a trabajar en una empresa familiar de productos químicos como ayudante de laboratorio. Con un jefe al que todos temíamos y unas condiciones poco amistosas. A los 3 años y medio me despidieron. Aunque estaba deseando salir de allí, fue un palo muy duro.

La situación económica de mi familia no atravesaba su mejor momento (recordemos que estábamos en plena crisis económica) y perder el trabajo no mejoraba para nada la situación.

Así que me puse a enviar currículums por toda España como una loca hasta que dio sus frutos. Me llamaron de una empresa de Madrid en la que me ofrecían un trabajo de administrativo por 10 meses para sustituir 2 bajas por maternidad. La decisión no era fácil. Tenía que alejarme de mi familia 400 kms e irme a un sitio donde no conocía absolutamente a nadie. Pero lo hice. Desde que tenía 14 años siempre había querido vivir en otra ciudad así que aproveché la oportunidad y me fui a Madrid.

Al principio fue duro porque tenía que compartir piso con gente a la que no conocía de nada y estaba sola, lejos de mi familia. Pero me fui adaptando bien. Conocí a gente maravillosa por el camino que me ayudó un montón. Todo esto ocurrió en 2011.

Por suerte, conservé el trabajo. Pasé por una relación bastante tormentosa, pero me liberé. Decidí irme a vivir sola. En mi aventura en solitario decidí que quería ser “Influencer”. Era una gran consumidora de vídeos en YouTube. Desde pequeñita simulaba en el baño que me estaban grabando y que explicaba “mis cosas”. Cuando descubrí que podía tener mi propio canal y hablarle a la gente no lo dudé. No conseguí ser influencer, pero sí una comunidad bastante importante de seguidores. Me pasaba el día leyendo sobre cómo posicionar vídeos en YouTube, cómo crecer en Instagram, cómo hacer publicidad en Facebook, etc.

Un día me tropecé con un vídeo de una chica que decía que era “Community Manager”, ¿Community qué? Así descubrí que mi hobbie de investigar y crear contenido para redes sociales era una profesión y que podía hacerlo para otras personas. No lo dudé.

En dos meses ya tenía el chiringuito montado: hice un curso para tener una titulación, abrí mis perfiles en redes sociales y me creé una web. No tardaron en llegar clientes. Al principio iba más perdida que una aguja en un pajar, pero conforme iba enfrentándome a nuevos clientes y nuevos retos iba aprendiendo más. Esto ocurrió en septiembre de 2017.

Durante todo este tiempo, he compaginado mi trabajo por cuenta ajena con mi proyecto. No ha sido fácil. He trabajado TODOS los fines de semana, tardes después de venir del trabajo y vacaciones. Pero tenía claro que apostaba por esto costase lo que costase.

En diciembre de 2018 mi pareja y yo comenzamos a replantearnos nuestra existencia. Nos encontrábamos muy solos aquí en Madrid. Nuestras familias estaban lejos y dejamos de verle sentido a seguir aquí.

Así que tomamos la decisión de dejarlo todo y volver a Elche, mi ciudad natal, a empezar desde cero. Así podríamos estar cerca de nuestras familias y yo podía dar el paso de dejar mi trabajo de 8 años por cuenta ajena y dedicarme a lo que de verdad me gusta.

Ha sido una decisión muy meditada en la que hemos ido marcando los tiempos y con la que nos sentimos muy felices. Sabemos que habrá dificultades en el camino, pero las resolveremos como lo hemos hecho siempre.

La vida es esto: tomar decisiones que te acerquen a donde quieras estar. La vida no se puede posponer. La vida es ahora.